No somos tampoco especialmente estrictos en los pasos o actividades que llevamos a cabo, pero si procuramos buscarnos para sentirnos arropados. No solemos ver los domingos por las mañanas en el Parque de las Cruces para hacer unos kilómetros acompañados. Aquí procuramos estar abiertos a todos los niveles, porque hay gente de todo y lo que interesa es el grupo. Es decir que el ritmo lo fijan normalmente los que van más flojos, aunque algunos domingos hay alguna que otra escapada.

También es conveniente decir que nuestros entrenamientos se centran en los largos recorridos y que por ello solemos compartir la locura de conseguir completar un Maratón, cosa que prácticamente la mayoría de los de Corebo ha conseguido como mínimo una vez en la vida y algunos más experimentados más de una docena de veces. Por ello solemos orientar nuestras mayores intensidades de entreno hacia la primavera para participar en el MAPOMA.

Todos los meses, el segundo domingo nos encontramos en la Casa de Campo y llevamos a cabo un entrenamiento más saludable, recorriendo o bien el circuito del Aquiles, que son 10 kilómetros, o cuando las fechas permiten más distancia una vuelta a la tapia que son unos 18 kilómetros más o menos. Aquí también hay respeto por los diferentes niveles y la variopinta composición del grupo permite que comenzando todos a la vez se establezcan diferentes grupos según sus necesidades, aunque lo más normal es que terminemos todos juntos. Lo que si es preceptivo, sin ninguna duda, es el desayuno en el Urogallo con nuestras tostadas de pan y nuestras interminables anécdotas.

Espero que esta breve reseña de una cierta idea de quienes somos y que es lo que hacemos, pero no tienes ningún problema si quieres concretar alguna información o sientes el interés por conocernos con más detalle, no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través del correo de A.D. Corebo.

Nuestro lema siempre ha sido y será, CORRER PARA VIVIR MEJOR.