Triatlón de Pálmaces.

Cuando uno no va de lo que no es, todo sabe mejor. Este triatlon no lo venden desde la profesionalidad de una gran empresa, ni justifican el abusivo precio al que nos estamos acostumbrando con dotaciones de élite, ni te prometen una logística propia de un escenario olímpico. Aquí, en medio de no sé dónde se disfruta del TRIATLON. Los tres sectores preciosos sin desmerecer uno a otro. Se nada, especialmente Domingo que parece que tiene palmeadas manos y pies, en un embalse precioso de aguas fresquitas para esta época (para mi el agua siempre está fresquita).

Una bici por magníficos recorridos castellanos y por lo tanto no iban a ser llanos , donde si el aire te da de cara en la ida, te da de culo en la vuelta y que hace que Dani no se deje coger a pesar de dejarme las piernas en el intento. Y una carrera a pie bordeando el pantano justo cuando el comienzo del ocaso se refleja en sus aguas y hasta me hace disfrutar de la carrera y saludar a un risueño Javi que le había puesto el piloto automático a su trote y le daba para pensar en las 7 u 8 cervezas que caerían después. Pueblo pequeño dónde hasta el último niño colabora en darte agua y llamarte por tu nombre. Terminamos contentos y marchamos a una merecida ducha, donde encontramos la grandeza de este triatlón. (esta parte se la dejo a Javi).

Caen muchas cervezas, un gran plato de Fideuá, tinto de verano, mucho fresquito a esas horas, agradecimientos de otros triatletas a Sandra, Mari e Itzíar por sus constantes ánimos a TOD@S los triatletas y a todo lo que pasaba por delante de ellas y fotos con la copa ganada por Dani que celebramos como si hubiéramos ganado la liga.

Muy recomendable.

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